El debut en Boston

Capítulo 1946.11.001

5 de noviembre de 1946. Debut en Boston



Si de sobras es conocido el amor que Brown profesaba por el hockey sobre hielo, poco nos ha llegado del resto de eventos que organizó con esa parte de la herencia que su padre le dejó al morir en 1937, la de gestionar el Boston Garden.

George, que así se llamaba el padre, había promovido ya todo tipo de acontecimientos deportivos (o no) en Nueva Inglaterra, siendo pionero en organizar partidos universitarios de Hockey, veladas nocturnas de boxeo y lucha libre, patinaje artístico o atletismo indoor bajo los techos de Boston Arena y Garden; así que al morir, con apenas 57 años, su hijo Walter no hizo más que continuar con el negocio familiar.

Uno de esos últimos negocios en aparecer fue el de los rodeos.ó

Acabada la I Guerra Mundial la monta de toros, los concursos de lazo, la música vaquera y las carreras de barriles habían empezado a alcanzar altas cotas de popularidad en la europeizada Costa Este, llenando noche sí, noche también, recintos como el Madison Square Garden de Nueva York, donde empezó a encumbrarse de forma oficiosa al Campeón del mundo de este ‘deporte’.

Y de Nueva York a Boston, donde poco a poco el Rodeo se había hecho tan popular o más que en la Gran Manzana.

Dirigido por Everett E. Colborn y con música de James Cimmeron, entre el 30 de octubre y el 11 de noviembre de 1946 tenía lugar la 15ª Edición del ‘Annual Boston Garden Rodeo’. Trece tardes y cinco mañanas -sábados, domingos y la jornada de clausura- con todo tipo de actuaciones, exhibiciones y competiciones que llevaban aparejado el cierre del histórico recinto para cualquier otro acontecimiento, incluido no faltaba menos, el debut en casa de los Celtics.

Con don dinero por delante, el lleno de las más de catorce mil localidades era una prioridad que los Rodeos se encargaban de garantizar a lo largo de quince días consecutivos, algo que ni la NHL ni el debut en casa de su recién estrenado equipo de baloncesto podían ofrecer.

Los jugadores de los Celtics iban a jugar por primera vez como locales un partido de la BAA y lo iban a hacer en el Boston Arena (hoy Matthews Arena).

Se trataba del primero de los muchos y rutinarios exilios que vendrían después, 4.329 espectadores tuvieron el honor de asistir al primer partido oficial en casa de los Boston Celtics. Y es que, pese a que el Garden fue desde el mismo inicio la casa oficial de los Celtics, tan casa era el Arena -estadio secundario hasta 1955- como el Garden. Y es que si no eran los rodeos, eran los Bruins de la NHL, el equipo de baloncesto universitario de Holy Cross, los Olympics de la EAHL, boxeo, circo, discursos políticos, concursos de perros o cualquier otra actividad que garantizase un dinero con el que compensar los más de $ 500,000 en pérdidas que el baloncesto iba a acarrear a Brown durante los primeros 4 años de proyecto.


El rival para el debut en casa eran unos Chicago Stags que, tras ganar por 16 puntos a los Knicks en el Madison, llegaban asustando en el segundo partido de una ruta de partidos por la Costa Este que acabaría días más tarde en Providence.

Sin mucha expectación, los 4.329 curiosos pagaron entre $1.25 y $2.75 por ver el estreno del nuevo equipo de baloncesto de la ciudad, previsto para las 8:45 PM

Antes, como aperitivo, Pere Marquettes y North Cambridge Council, dos equipos de la organización católica ‘Knights of Columbus’ se enfrentaron entre sí mientras se llenaba la grada.

Entre los locales, Chuck Connors, quien años más tarde alcanzaría la fama en televisión interpretando en televisión a “The Rifleman” y aquél día protagonizaría un estreno literalmente sonado.

Bajo la imponente claraboya de un Arena ya sin luz natural y alumbrado por las decenas de bombillas que colgaban, por hileras del techo, uno de los primeros en coger el balón fue precisamente Connors, encargándose de ser el primer jugador en la historia de la liga en hacer añicos un tablero.

El que no se conserven ni fotos ni vídeos del incidente, ha propiciado más de un lío a la hora de contar lo sucedido. De hecho, en el mejor libro de baloncesto escrito en castellano sobre los Celtics, ‘la Leyenda verde’ de Antonio Rodríguez y Juan Francisco Escudero, se relata el incidente dando por hecho que el tablero se rompió tras una acción de mate.

Fue sin embargo el propio Connors, en una entrevista realizada unos años antes de morir, el que explicaba como “durante el calentamiento lancé un tiro desde unos 15 o 20 pies (4.5 – 6 metros)… y crash, el tablero de vidrio se rompió”.

Pero no fue una fuerza excesiva en su lanzamiento a dos manos lo que provocó la rotura. Al parecer, el rectángulo de cristal se desmoronó debido a que un trabajador del Arena no había instalado una pieza de goma protectora entre éste y la llanta.

El partido llegó a retrasarse algo más de una hora, poco tiempo si tenemos en cuenta que no había otro tablero disponible en el recinto. Mientras empleados del Boston Arena recogían lo que quedaba del finado tablero, a 4 kilómetros de allí un camión enviado se pasaba a recoger uno del Boston Garden, donde en ese momento tenía lugar el famoso rodeo a la vera del Charles River. No sin dificultades, y tras mover al ganado para acceder al tablero, se cuenta en Ever Green de Dan Shaughnessy, que el publicista de Brown, Howie McHugh, tuvo que sobornar a un grupo de cowboys borrachos para que le ayudaran a subir el tablero al camión

Para cuando llegó el tablero muchos de los que pagaron aquella primera entrada en el Arena se habían ido a casa y, entre los que se quedaron, pocos serían los que aguantarían para contar que habían visto perder a los Celtics su primer partido en casa de la historia (57-55)

El destino, caprichoso por definición, quiso que el Boston Garden de alguna manera estuviera allí presente.

Y no solo con uno de sus tableros; también por botar y correr sobre el legendario parqué hecho de restos de sobrantes de madera de roble procedente de los bosques de Tennessee, sobre el que posteriormente se ganarían 16 campeonatos de la NBA; y es que en 1952 ese parqué sería trasladado del Arena al Garden, uniendo así pasado, presente y futuro.

Acabados los rodeos, los Celtics se estrenaron por fin en el Garden el 16 de noviembre de 1946. Y lo harían venciendo 53-49 a los Toronto Huskies de Ed Sadowsky, que actuaba como entrenador-jugador. Una de las 22 victorias (por 38 derrotas) que no servirían para salvar a los Celtics del último lugar.

Sin llegar nunca a la media entrada, la media de espectadores de ese primer año fue de 3,608 y la mejor entrada de 6,327.

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